Abordaje Preventivo En El uso Y Consumo De Drogas - Informe Periodístico
El consumo de drogas es un fenómeno abordado de forma insuficiente por parte de la mayoría de los profesionales. Aunque la imagen del consumidor de drogas sigue asociada en gran medida al adicto a drogas por vía parenteral, a lo largo de las dos últimas décadas se ha consolidado el uso recreativo de drogas como patrón de consumo diferenciado. Este fenómeno se ha vinculado a las culturas de ocio juveniles, lo que hace que un pediatra pueda desempeñar un importante papel en aspectos preventivos (tanto de prevención primaria como de reducción de riesgos) y de abordaje del consumo. Pero es imprescindible una formación específica en conocimientos teóricos, habilidades y actitudes sobre este tema que capacite a los profesionales para poder intervenir de forma adecuada.
La mayoría de los profesionales han
permanecido al margen del diagnóstico, tratamiento, prevención y seguimiento de
los problemas derivados del consumo de cualquier droga. En algunos casos por
prejuicio y en otros por falta de formación, el “drogadicto” ha sido
tradicionalmente considerado como un paciente incómodo y de difícil abordaje.
Los nuevos patrones de consumo constituyen un fenómeno diferenciado cuyo
abordaje puede hacerse de forma eficaz desde la atención primaria. Aunque
muchos consumos van a comenzar superada la edad de atención pediátrica, las
prevalencias de consumo ocasional de tabaco, alcohol y cannabis en jóvenes de
14 años (tabla I)1 son llamativas y deben hacer reflexionar sobre el importante
papel que el pediatra puede desempeñar. Los profesionales se encuentran en una
situación óptima desde la cual afrontar este fenómeno: el abordaje integral
basado en una visión biopsicosocial, la accesibilidad del sistema, el contacto
con la unidad familiar, la posibilidad de trabajo interdisciplinar y de una
atención continuada son características del sistema que facilitan su eficiencia
en este sentido. Es evidente que el abuso de cualquier droga puede tener
consecuencias negativas sobre el desarrollo y la salud de los adolescentes.
Pero también es cierto que los medios de comunicación ofrecen en demasiadas
ocasiones una imagen deformada del fenómeno, presentando como habituales y
cotidianos los casos más extremos.
¿QUÉ
PODEMOS HACER?
De acuerdo con el modelo clásico tomado de las
enfermedades infecciosas, se considera “prevención” el conjunto de medidas
destinadas a evitar que las personas entren en contacto con las drogas. Si
tomamos como indicador las prevalencias de consumo de drogas (tanto en
población escolar como en población general), la eficacia y eficiencia de las
estrategias de prevención primaria utilizadas hasta el momento en grandes
poblaciones parece escasa. Sería deseable una reflexión en profundidad sobre
los objetivos y estrategias de prevención, y un enfoque más centrado en
criterios de tipo sanitario y no de índole moral. Los ámbitos más idóneos para
las intervenciones de prevención son la familia y la escuela, aunque el
pediatra puede realizar una labor importante de apoyo. Los programas de
prevención sobre drogas deben ser realistas, objetivos y ajustados a la
evidencia científica disponible, huyendo siempre de enfoques alarmistas y
exagerados. Tan contraproducente puede resultar ignorar los riesgos del consumo
de drogas como aquellos enfoques tremendistas, que llevan al desprestigio del
emisor de los mensajes en beneficio de otros canales alternativos y no
controlados.

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